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Eduard Moreno Sánchez

Provocarse el Archivo

La presente propuesta espera acercarnos a la relación que se establece hoy, entre el arte y la mediación, pues no hay arte sin mediación, a la vez que la mediación debe estar permanentemente mediada por el arte. Siguiendo en este sentido, a Oriol Fontdevila1, una articulación con la cual se pueda establecer una retroalimentación fluida entre su agencia material y la producción de sentido. Se aprovechará para ello, el museo de Santa Clara, que dada su condición religiosa y posterior secularización, manifiesta una serie de condicionamientos en donde la mediación ha pasado por una serie de reactualizaciones. Contrario a lo que podría pensarse, al suponer que la musealización puso fin a la mediación de lo sagrado (representación o intermediación de lo santo entre el mundo profano y el divino), lo que vino mostrando este proceso, es que en su mediación actual, todavía actúan sagrados que, si bien, no son los mismos religiosos, se comportan de modos similares. Esto es, con la magia del Estado. En resumen, la patrimonialidad.

El Museo de Santa Clara opera entonces como patrimonio, al tiempo que como institución abierta, en tanto lo ingresado opere de acuerdo a su protocolo. Al pretender establecer nuevos temas y discursos que, en palabras de la misma institución, entren en diálogo con la colección, se genera una reacción opuesta a lo esperado. Revela que con ello, la institución no ha logrado “reorganizar” radicalmente las categorías ontológicas y epistemológicas de la modernidad” , y que, cierto agente colonizador aún navega en su interior.

Con el premio Luis Caballero como agente mediador (protector), se espera revelar que en las condiciones del cuidado patrimonial, se encuentra también “un insalvable” para la operación de apertura que la misma institución propone. Se tratará entonces de pensar en “lo colonial”, más que en “la colonia”, o “lo barroco”, más que “el barroco”, con el animo de anunciar que en el establecimiento Museo, operan hoy fuerzas aparentemente improfanables y que es necesario evidenciar, si deseamos efectivamente realizar una experiencia plástica con fuerza irruptora2. El poder de Lo colonial como hábito o establecimiento, librado del clisé que lo afirma solo como una época, será revelado solo a condición de permitir la fuerza dinámica y trasgresora de lo barroco.

La propuesta espera poner de relieve la oportunidad de la pintura como agente mediador dada su constitución propia: su condición de representación. Lo inherente a ella; su condición de envío. Al tiempo, considerar la pintura como dispositivo artístico y en este sentido, mediador sensible de lo político. Agente profanador que estimule y provoque la capacidad de decisión y confronte las posibilidades del archivo.

 

Eduard Moreno Sánchez

Gran parte de mis acercamientos estéticos han estado ocupados con preguntas acerca de mi origen y la cercanía con el entorno que habito. Así, he podido desprender un cuerpo de trabajo que se extiende a preocupaciones públicas sin que se desliguen totalmente los sentimientos por lo privado y lo personal: lugar liminal, revelado plásticamente en la noción de archivo.

Objeto Perdido en 2009 y Mal de archivo en 2011, muestras individuales presentados en la Galería Mundo, fueron resultado precisamente de esas inquietudes, llevándome en 2013, invitado por NC-Arte, a la realización de un proyecto para el espacio: Echar por tierra, fue una muestra que privilegio las cadenas productoras de la minería con la archivación como efecto burocrático. Para 2015, El espacio el Dorado mediante una invitación similar, mostró en el proyecto Nudo Ciego, junto con el escritor Juan Cárdenas, ideas alrededor del archivo y su legitimidad frente a las aporías neo-coloniales.

En 2016, La Municipalidad de Lima en Perú, gracias a una beca otorgada por Ministerio de Cultura de Colombia, El proyecto Bachúe, y la Galería Pancho fierro, organizó una serie de trabajos que mostraban, desde la curaduría de Emilio Tarazona, el archivo como lugar protéico desde la ley y lo sagrado.

Actualmente este interés ha devenido lugar de la experiencia y el acto, tránsitos que atraviesan las cosas y fundamentan los enunciados del saber y los cuerpo. Es en ese sentido que en 2017 desarrollé la muestra individual más reciente, Errando el suelo, en la Galería Plecto, de Medellín .

Artistas / Espacios