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Delcy Morelos

Moradas - Delcy Morelos, imagen: Ernesto Monsalve

Moradas

Un hombre cualquiera puede experimentar todos los sentimientos humanos, aunque no sea capaz de expresarlos, pero basta que otro hombre los exprese ante él para que enseguida los experimente él mismo, aun cuando no los haya sentido jamás.

León Tolstói, ¿Qué es el arte?

En griego, theion es tanto ‘azufre’ como ‘divino’, hay un acento azul en el azufre, hay un cielo en el suelo.

Alejandro Mar G.

La muerte es un diálogo
entre el espíritu y el polvo.
«Disuélvete», dice la Muerte.
«Señora, anhelo ser», dice el Espíritu.

Duda de esto la Muerte,
desde abajo argumenta su creencia,
y se aleja el Espíritu que brilla,
solo dejando como evidencia
un abrigo de arcilla.

Emily Dickinson, Poemas

 

Los eventos que suceden a diario en nuestro país —en nuestro mundo— son, algunos de ellos, muy graves, pero ocurren tan a menudo y a tantas personas que perdemos cada vez más nuestra capacidad de asombro y rechazo. Para sobrevivir y sentirnos protegidos creamos burbujas cada vez más eficientes; en consecuencia, la indolencia crece, nos acomodamos a las circunstancias y solo vemos la superficie de los hechos.

Ver de cerca y en profundidad causa dolor, angustia y miedo; es mejor mantener la distancia, estar lejos y a salvo. Es posible mantenernos indiferentes, pero la realidad es tan acuciante, cruda y desbordada que se cuela por las rendijas de nuestra voluntad de ceguera.

Nací en Tierralta, Córdoba, una tierra azotada, desde que recuerdo, por múltiples tipos de violencia perpetrada por los protagonistas de la guerra en Colombia. Tierralta fue, y es todavía, territorio en conflicto. Los terratenientes paramilitares, dueños de gran cantidad de tierras, cometieron numerosas matanzas en esta región, en las que ajusticiaban a supuestos enemigos: campesinos, estudiantes y profesores de la Universidad de Córdoba, todos supuestos “guerrilleros”. Los restos de las víctimas eran enterrados en fosas comunes o lanzados al río Sinú. En Tierralta, las fosas comunes están ubicadas en los corregimientos de Volador y Costa de Oro. La Fiscalía General de la Nación sigue buscando y encontrando fosas comunes en esta zona y en casi todo el territorio nacional.

El mapa de esa búsqueda recorre las entrañas de la tierra. En la exposición “Moradas”, en la Galería Santa Fe, me adentraré en esa inmensidad oscura donde está enterrada la historia de nuestro país, mi historia, la de mis vecinos, amigos y familiares. “Moradas” es aquello subterráneo y oculto donde se esconde, a la justicia y a los hombres, lo ominoso.

En la exposición “Moradas” la tierra cubrirá (untada) casi la totalidad del amplio espacio de la Galería Santa Fe. Las paredes serán oscuras  (hasta una altura de 1,80 metros) con el fin de incrementar la sensación de lo subterráneo. En el piso habrá un angosto camino libre para los visitantes. Del espacio oscuro, como de las entrañas de una cueva, emanará el olor a tierra húmeda que llenará el lugar, acrecentando el frío y la oscuridad. Estas sensaciones juntas deben oscilar entre la fertilidad de la tierra, por un lado, que es el origen de toda la vida y resguarda el trazo misterioso de las raíces, los cauces de los ríos, la concavidad de las fuentes, lagunas y ojos de agua; y, por otro lado, la tierra oscura, misteriosa y secreta que acoge la muerte de todo lo que culmina su ciclo de vida, pero también de aquello —aquellos— sentenciado a morir, sin sepulcro ni duelo. Es la tierra que esconde los muertos y las fosas, una tierra humedecida por las lágrimas de los familiares que los buscan y lloran.

Se trata de una dinámica de opuestos —lo de arriba y lo de abajo, lo público y lo secreto, lo luminoso y lo oscuro, la superficie y lo subterráneo— que se manifiesta metafóricamente en la Plaza de Mercado La Concordia y en la Galería Santa Fe. Arriba, en la superficie y en la luz, está la plaza de mercado, donde transcurre la vida cotidiana: vendedores y compradores van y vienen ocupados en sus labores comerciales de vender y comprar legumbres, frutas, granos y demás productos de la tierra; y abajo, en lo subterráneo y oscuro, “Moradas”, en la Galería Santa Fe, en toda su extensión y altura.

El paisaje de nuestro país guarda secretos, algunos de esos secretos fueron sangre y carne. En “Moradas” los secretos se manifiestan en forma de objetos de hierro y tierra (los humanos tenemos en el cuerpo tres gramos de hierro por cada seis litros de sangre). Estos objetos se apilan por toda la superficie del piso formando, por momentos, montículos. La superficie y los objetos serán oscuros y rugosos y de la misma materia: tierra negra.

El arte abre la posibilidad (o la ficción) de crear tiempo y espacios sagrados. Pocos materiales y un solo color expuesto, infinito y crudo. El visitante, al descender a ver la exposición, traspasa un umbral para adentrarse en lo profundo, en lo hondo, en la húmeda intimidad de la tierra. Entra, por un instante, en lo más íntimo de sí mismo para descubrir la claridad en la oscuridad: las distintas capas de oscuridad, los matices de la tierra y los ecos del silencio sagrado que resguardan todo lo que nace y todo lo que muere.

Delcy Morelos

Nació en Tierralta, Córdoba. Vive y trabaja en Bogotá.

En su obra explora de manera expresiva el concepto de ‘cuerpo’. El cuerpo como contenedor de las emociones humanas, en muchos casos, violentas. Metafóricamente, los fluidos corporales y los tonos de piel evocan las pulsiones y tensiones que desbordan la racionalidad que busca contenerlas.

Lejos de la idea clásica de representar el cuerpo desde una perspectiva exterior al sujeto, mediante el tratamiento de la sustancia y la materialidad pictórica, da forma a objetos, superficies y texturas que representan tejidos y órganos. Los significados se despliegan a través del color y son una reflexión sobre la condición humana en un mundo donde los conflictos y las tensiones forman parte de nuestra esencia.

En sus trabajos más recientes borra la distinción entre pintura, escultura e instalación, entre volumen y superficie, entre interior y exterior. Son obras que se recorren, se miran, se caminan y se penetran. Los procesos de acumulación de materia cubren grandes superficies y espacios, utilizando tierra y materiales orgánicos (como heces de animales) en lugar de pigmentos. Estas sustancias, dispuestas en el espacio de exhibición, son percibidas como un paisaje que evidencia el vínculo ancestral del cuerpo con la tierra que lo constituye y alimenta. Entrar y estar en contacto con la materia es entrar en contacto con lo sagrado que nos habita, es entender el cuerpo como una sustancia biológica, como un misterioso vehículo en el que se desarrolla la vida mientras es habitada por el alma.

Algunas exposiciones recientes: “Eva”, 39 Salón Nacional de Artistas, Medellín (2013); “Si yo fuera tela”, xi Bienal de Monterrey, México (2014); “Agua salada organizada”, Galería Alonso Garcés, Bogotá (2014); “Entierra tierra”, Galería Casas Riegner, Bogotá (2015) y Havremagasinet, Boden, Suecia (2016); “Bosque digerido”, Sami Center of Contemporary Art, Karasjok, Noruega (2017); Adentro, “Medellín, una historia colombiana”, Museo Des Abattoirs, Toulouse, Francia (2017); “Tierradentro”, Röda Sten Konsthall, Gotemburgo, Suecia (2018) y “Enie”, Galería nc-arte, Bogotá (2018).

Artistas / Espacios