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Delcy Morelos

Moradas - Delcy Morelos, imagen: Ernesto Monsalve

Moradas

Un hombre cualquiera puede experimentar todos los sentimientos humanos, aunque no sea capaz de expresarlos, pero basta que otro hombre los exprese ante él para que enseguida los experimente él mismo, aun cuando no los haya sentido jamás.

León Tolstói, ¿Qué es el arte?

En griego, theion es tanto ‘azufre’ como ‘divino’, hay un acento azul en el azufre, hay un cielo en el suelo.

Alejandro Mar G.

La muerte es un diálogo
entre el espíritu y el polvo.
«Disuélvete», dice la Muerte.
«Señora, anhelo ser», dice el Espíritu.

Duda de esto la Muerte,
desde abajo argumenta su creencia,
y se aleja el Espíritu que brilla,
solo dejando como evidencia
un abrigo de arcilla.

Emily Dickinson, Poemas

 

 

Moradas

Delcy Morelos

Verdad y cuerpos enterrados,

oculto entre las montañas lo trágico

movimiento y vida petrificada,

no hay un lugar para llorar.

 

Oscuridad tierra, cuerpo tierra, dedos tierra, rodilla tierra, pecho tierra, lágrimas tierra, dolor tierra, carne tierra, huesos tierra, dedos tierra, angustia tierra, corazón tierra, espalda tierra, frío tierra, calor tierra, costillas tierra, sangre tierra, relaciones tierra, saliva tierra, oídos tierra, deseos tierra, voz tierra, cabellos tierra, sentimientos tierra, sonrisa tierra, uñas tierra, orejas tierra, manos tierra, codos tierra, pensamientos tierra, pulmones tierra, riñones tierra, recuerdos tierra, ojos tierra, brazos tierra, muslos tierra, costillas tierra, miedo tierra, cabeza tierra, rabia tierra, grito tierra. Tanta inercia en rítmica ruptura asfixia. Soledad tierra, madre tierra, padre tierra, hijo tierra, esposa tierra, hija tierra, esposo tierra, hermana tierra, hermano tierra, quietud tierra, vientre tierra, futuro tierra, vejiga tierra, nariz tierra, labios tierra, soledad tierra, intestinos tierra, tristeza tierra, cuello tierra, boca tierra, cabeza tierra, lágrimas tierra, piel tierra, preguntas tierra, formas tierra, labios tierra, tripas tierra, impotencia tierra, tendones tierra, pie tierra, piernas tierra, llanto tierra, nuca tierra, cerebro tierra, rostro tierra, palabra tierra, la última palabra tierra, muerte tierra. Tierra, tantas veces tierra.

 

Dwellings

Delcy Morelos

Truth and bodies buried,

hidden between the mountains, the tragic

movement and petrified life,

there is nowhere to cry.

Darkness earth, body earth, fingers earth, knee earth, chest earth, tears earth, pain earth, meat earth, bones earth, toes earth, anguish earth, heart earth, back earth, cold earth, heat earth, ribs earth, blood earth, relationships earth, saliva earth, ears earth, desires earth, voice earth, hair earth, feelings earth, smile earth, nails earth, ears earth, hands earth, elbows earth, thoughts earth, lungs earth, kidneys earth, memories earth, eyes earth, arms earth, thighs earth, ribs earth, fear earth, head earth, rage earth, shouting earth. So much inertia in rhythmic rupture suffocates. Loneliness earth, mother earth, father earth, son earth, wife earth, daughter earth, husband earth, sister earth, brother earth, stillness earth, wind earth, future earth, bladder earth, nose earth, lips earth, loneliness earth, intestines earth, sadness earth, neck earth, mouth earth, head earth, tears earth, skin earth, questions earth, shapes earth, lips earth, guts earth, impotence earth, tendons earth, foot earth, legs earth, weeping earth, nape earth, brain earth, face earth, word earth, the last word earth, death earth. Earth, so much earth.

Data sheets:

Dwellings

Earth, acrylic bonding agent, cotton cloth, iron, and wood

Variable dimensions

2019

Los eventos que suceden a diario en nuestro país —en nuestro mundo— son, algunos de ellos, muy graves, pero ocurren tan a menudo y a tantas personas que perdemos cada vez más nuestra capacidad de asombro y rechazo. Para sobrevivir y sentirnos protegidos creamos burbujas cada vez más eficientes; en consecuencia, la indolencia crece, nos acomodamos a las circunstancias y solo vemos la superficie de los hechos.

Ver de cerca y en profundidad causa dolor, angustia y miedo; es mejor mantener la distancia, estar lejos y a salvo. Es posible mantenernos indiferentes, pero la realidad es tan acuciante, cruda y desbordada que se cuela por las rendijas de nuestra voluntad de ceguera.

Nací en Tierralta, Córdoba, una tierra azotada, desde que recuerdo, por múltiples tipos de violencia perpetrada por los protagonistas de la guerra en Colombia. Tierralta fue, y es todavía, territorio en conflicto. Los terratenientes paramilitares, dueños de gran cantidad de tierras, cometieron numerosas matanzas en esta región, en las que ajusticiaban a supuestos enemigos: campesinos, estudiantes y profesores de la Universidad de Córdoba, todos supuestos “guerrilleros”. Los restos de las víctimas eran enterrados en fosas comunes o lanzados al río Sinú. En Tierralta, las fosas comunes están ubicadas en los corregimientos de Volador y Costa de Oro. La Fiscalía General de la Nación sigue buscando y encontrando fosas comunes en esta zona y en casi todo el territorio nacional.

El mapa de esa búsqueda recorre las entrañas de la tierra. En la exposición “Moradas”, en la Galería Santa Fe, me adentraré en esa inmensidad oscura donde está enterrada la historia de nuestro país, mi historia, la de mis vecinos, amigos y familiares. “Moradas” es aquello subterráneo y oculto donde se esconde, a la justicia y a los hombres, lo ominoso.

En la exposición “Moradas” la tierra cubrirá (untada) casi la totalidad del amplio espacio de la Galería Santa Fe. Las paredes serán oscuras  (hasta una altura de 1,80 metros) con el fin de incrementar la sensación de lo subterráneo. En el piso habrá un angosto camino libre para los visitantes. Del espacio oscuro, como de las entrañas de una cueva, emanará el olor a tierra húmeda que llenará el lugar, acrecentando el frío y la oscuridad. Estas sensaciones juntas deben oscilar entre la fertilidad de la tierra, por un lado, que es el origen de toda la vida y resguarda el trazo misterioso de las raíces, los cauces de los ríos, la concavidad de las fuentes, lagunas y ojos de agua; y, por otro lado, la tierra oscura, misteriosa y secreta que acoge la muerte de todo lo que culmina su ciclo de vida, pero también de aquello —aquellos— sentenciado a morir, sin sepulcro ni duelo. Es la tierra que esconde los muertos y las fosas, una tierra humedecida por las lágrimas de los familiares que los buscan y lloran.

Se trata de una dinámica de opuestos —lo de arriba y lo de abajo, lo público y lo secreto, lo luminoso y lo oscuro, la superficie y lo subterráneo— que se manifiesta metafóricamente en la Plaza de Mercado La Concordia y en la Galería Santa Fe. Arriba, en la superficie y en la luz, está la plaza de mercado, donde transcurre la vida cotidiana: vendedores y compradores van y vienen ocupados en sus labores comerciales de vender y comprar legumbres, frutas, granos y demás productos de la tierra; y abajo, en lo subterráneo y oscuro, “Moradas”, en la Galería Santa Fe, en toda su extensión y altura.

El paisaje de nuestro país guarda secretos, algunos de esos secretos fueron sangre y carne. En “Moradas” los secretos se manifiestan en forma de objetos de hierro y tierra (los humanos tenemos en el cuerpo tres gramos de hierro por cada seis litros de sangre). Estos objetos se apilan por toda la superficie del piso formando, por momentos, montículos. La superficie y los objetos serán oscuros y rugosos y de la misma materia: tierra negra.

El arte abre la posibilidad (o la ficción) de crear tiempo y espacios sagrados. Pocos materiales y un solo color expuesto, infinito y crudo. El visitante, al descender a ver la exposición, traspasa un umbral para adentrarse en lo profundo, en lo hondo, en la húmeda intimidad de la tierra. Entra, por un instante, en lo más íntimo de sí mismo para descubrir la claridad en la oscuridad: las distintas capas de oscuridad, los matices de la tierra y los ecos del silencio sagrado que resguardan todo lo que nace y todo lo que muere.

Delcy Morelos

Nació en Tierralta, Córdoba. Vive y trabaja en Bogotá.

En su obra explora de manera expresiva el concepto de ‘cuerpo’. El cuerpo como contenedor de las emociones humanas, en muchos casos, violentas. Metafóricamente, los fluidos corporales y los tonos de piel evocan las pulsiones y tensiones que desbordan la racionalidad que busca contenerlas.

Lejos de la idea clásica de representar el cuerpo desde una perspectiva exterior al sujeto, mediante el tratamiento de la sustancia y la materialidad pictórica, da forma a objetos, superficies y texturas que representan tejidos y órganos. Los significados se despliegan a través del color y son una reflexión sobre la condición humana en un mundo donde los conflictos y las tensiones forman parte de nuestra esencia.

En sus trabajos más recientes borra la distinción entre pintura, escultura e instalación, entre volumen y superficie, entre interior y exterior. Son obras que se recorren, se miran, se caminan y se penetran. Los procesos de acumulación de materia cubren grandes superficies y espacios, utilizando tierra y materiales orgánicos (como heces de animales) en lugar de pigmentos. Estas sustancias, dispuestas en el espacio de exhibición, son percibidas como un paisaje que evidencia el vínculo ancestral del cuerpo con la tierra que lo constituye y alimenta. Entrar y estar en contacto con la materia es entrar en contacto con lo sagrado que nos habita, es entender el cuerpo como una sustancia biológica, como un misterioso vehículo en el que se desarrolla la vida mientras es habitada por el alma.

Algunas exposiciones recientes: “Eva”, 39 Salón Nacional de Artistas, Medellín (2013); “Si yo fuera tela”, xi Bienal de Monterrey, México (2014); “Agua salada organizada”, Galería Alonso Garcés, Bogotá (2014); “Entierra tierra”, Galería Casas Riegner, Bogotá (2015) y Havremagasinet, Boden, Suecia (2016); “Bosque digerido”, Sami Center of Contemporary Art, Karasjok, Noruega (2017); Adentro, “Medellín, una historia colombiana”, Museo Des Abattoirs, Toulouse, Francia (2017); “Tierradentro”, Röda Sten Konsthall, Gotemburgo, Suecia (2018) y “Enie”, Galería nc-arte, Bogotá (2018).

 

 

Delcy Morelos

 

Born in Tierralta, Córdoba, Delcy Morelos now lives and works in Bogotá.

In her work, she expressively explores the concept of the body as a container for human emotions, which are violent in many cases. Metaphorically, body fluids and skin tones evoke impulses and tensions that surpass the rationality that strives to contain them.

Far from the classical idea of ​​representing the body from a perspective extraneous to the subject, the treatment of the substance and pictorial materiality makes objects, surfaces, and textures take on forms that represent tissues and organs. The significance unfolds through color and reflects on the human condition in a world where conflict and tension are parts of our essence.

In her most recent works, she erases the distinction between painting, sculpture, and installations, between volume and surface, and between interior and exterior. Visitors can interact with her pieces by viewing them, walking around them, and entering them. The process of accumulating matter covers large areas and spaces, using soil and organic materials (such as animal feces) instead of pigments. These substances, arranged in the exhibition space, are perceived as a landscape that demonstrates the ancestral link of the body with the land that forms and feeds it. To enter and be in contact with matter is to come into contact with the divinity that inhabits us, to understand the body as a biological substance, as a mysterious vehicle in which life develops while it is inhabited by the soul.

Some recent exhibitions: Eva, 39 Salón Nacional de Artistas, Medellín (2013); Si yo fuera tela, XI Biennial in Monterrey, México (2014); Agua salada organizada, Alonso Garcés Gallery, Bogotá (2014); Entierra tierra, Galería Casas Riegner, Bogotá (2015) and Havremagasinet, Boden, Sweden (2016); Bosque digerido, Sami Centre for Contemporary Art, Karasjok, Norway (2017); Adentro, Medellín, una historia colombiana, Des Abattoirs Museum, Toulouse, France (2017); Tierradentro, Röda Sten Konsthall, Gothenburg, Sweden (2018) and Enie, Galería nc-arte, Bogotá (2018).

Los andares de Delcy Morelos

Delcy Morelos está nominada al x Premio Luis Caballero. Desde su taller en La Candelaria habló del proyecto con el que competirá por este galardón de tipo bienal, que entregará el Idartes en 2019.

Por: Daniel Grajales T.

 No es una línea recta. El recorrido de Delcy Morelos tiene puntos de encuentro que se bifurcan en nuevos caminos. Nació en 1967 en Tierralta (Córdoba) y ha caminado por senderos tales como los de la violencia, reflexionando con su obra sobre cómo darles voz a las víctimas del conflicto. Paso a paso, la creadora ha avanzado en una trayectoria de más de tres decenios. Estudió en la Escuela de Bellas Artes de Cartagena y ha expuesto individualmente desde 1990.

 

Artistas / Espacios