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Carlos Bonil

Suelo Turboso

En un suelo turboso se asientan capas de material orgánico sobre componentes minerales: hojas, ramas, insectos, yacen unos encima de otros, convirtiéndose en capas de material de un color terroso. Esta disposición hace lenta, e incluso detiene, la descomposición del material.

Un suelo turboso resulta siendo una metáfora de la acumulación de contenidos en la mente humana, disímiles entre sí. El valor de verdad adjudicado por años, décadas y siglos, ha condensado aspectos irresolubles en ideas supuestamente unívocas, soportando discordancias y absurdos que se invisibilizan en la mezcla.

Los pilares sociales están sustentados sobre suelos turbosos que vienen amontonándose desde la antigua Grecia, el cristianismo primitivo, la colonia, momentos históricos que se alejan por mucho de la contemporaneidad, pero que hacen parte de nuestra noción colectiva de realidad. Aunque los valores están siendo reevaluados constantemente, es una tarea interminable desenmarañar la superposición de contenidos.

Los individuos emiten juicios de valor que parecen propios, pero son en gran medida producto del contacto con el entorno cercano: la familia, la religión, los amigos, la educación, la política, los medios, y todas estas fuentes constituyen un legado de información imposible de entender y de sondear en su totalidad.

Sobre este hecho Yuval Noah Harari escribió en su libro “De animales a dioses”: La inmensa diversidad de las realidades imaginadas que los sapiens inventaron, y la diversidad resultante de patrones de comportamiento, son los principales componentes de lo que llamamos «culturas». Una vez que aparecieron las culturas, estas no han cesado nunca de cambiar y desarrollarse, y tales alteraciones imparables son lo que denominamos «historia».

Esta propuesta reflexiona sobre esta la superposición de conceptos, valiéndose de múltiples capas de información reflejadas en los materiales, las técnicas, las formas y los conceptos que hacen parte de un proyecto multimedia: una instalación conformada por esculturas, sonido y video.

(Texto por María Alejandra Tapia)

Carlos Bonil

En mi trabajo procuro observar lo que los materiales dicen. Trabajo con objetos obsoletos que poseen una carga histórica, emocional, física. Sin excluir del proceso a la pintura ni al dibujo, el ensamblaje es la técnica más a la mano que tengo. En dos dimensiones malentiendo las imágenes (a propósito o no), en busca de subliminales, mientras tanto la tridimensionalidad me permite convertir muchos opbjetos del mundo en legos, piezas ensamblables entre si, con coicidencias de tamaño, forma y color. Este tipo de acercamiento me hizo llegar al concepto de pareidolia, Temáticamente supongo que me gustan los objetos del mundo, la representación metafórica de los animales, los medios de transporte, todo esto como la construcción humana del mundo.

 

 

 

Artistas / Espacios